martes, 1 de noviembre de 2011

Errores (Para. H.A.)

Anoche meditaba sobre nosotros, recordé la tranquilidad que tenía al despertar y hallarte a mi lado; tomar tu cabello entre mis dedos para después pasar mi mano sobre tus caderas y observar esa mueca de molestia que mostrabas sin despertar. Entonces pensaba que esto no podía ser, pensaba en la noche de copas y risas, en un escote pronunciado y en tus uñas sobre mi espalda ¿Éramos o simplemente jugábamos? ¿Éramos niños en cuerpos de adultos  o adultos que se empeñaban en ser niños? Cada mañana esté pensamiento me atormentaba.
¿Nos unió el amor? ¿Nos deseábamos mutuamente o simplemente pensábamos en escapar de la soledad que apretaba nuestro corazón? La mujer y el hombre de la noche, quedaban reducidos a un grupo de infantes tímidos con cada amanecer, tan vulnerables y tímidos como para siquiera pensar en lo que había ocurrido tan solo unas horas antes.
Si lo que vivimos fue un error, si puede amarse por equivocación, entonces el amor no importa, no vale, fuimos como él imprudente que construye su casa en el mar (ni siquiera nos tomamos la molestia de acercarnos a la arena), en ese caso, el derrumbe era una consecuencia natural y nunca debió tomarnos por sorpresa.
Dos buenos errores nunca hacen un acierto, unas buenas noches no compensan lo que nunca pudimos pero debimos decir, nos amamos eso siempre fue, pero consciente o inconscientemente pensamos en el fracaso, conocíamos el error pero teníamos una necesidad de seguir con ello, jugamos con el destino y perdimos.
Perdimos por que no pudimos ser suficiente, y aún así siempre desearé equivocarme otra vez contigo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Bitácora de Viaje (Para H.A.)

¿Recuerdas nuestro primer y único viaje? Aquél cuando abrumados por la rutina y el cansancio decidimos no volver al departamento, sin mayor equipaje que lo que traíamos puesto compramos boletos para escapar de "aquéllos" que nos impedían ser nosotros.
Apenas habíamos tomado el autobus y ya maldecías el no haber escogido algo más cálido que un ligero vestido, entonces trate de arroparte entre mi cuerpo, que si bien no era el mejor abrigo, al menos calmaba un poco la angustia de hallarte con hipotermia en la mañana.
Despertamos en un muelle, con la sonrisa de quienes suponen haber huido de lo que más temían, te tomé por la cintura y te bese en la boca, con esa pasión que sólo pueden tener los enamorados en sus primeras horas de haber sido novios, eras mi ángel y yo tu pobre diablo, un pobre diablo que gastaba sus últimos centavos en lo único que realmente valía la pena.
Y pasamos la tarde compartiendo un tazón de sopa, mirando el cielo, con la única intención de encontrarnos allí, nos quedamos dormidos en una banca del parque, las estrellas caían sobre tu cabellera y ya no pude cerrar los ojos ante el temor de perderme el mejor espectáculo del mundo.

martes, 9 de agosto de 2011

Lista de Reproducción (Para H.A.)

Tenía rato de no encontrar el ipod (a veces pierdo las cosas con el simple y puro propósito de buscarlas después). Cuando lo prendí empecé un viaje por los recuerdos.
Empezó con Personal Jesus de Depeche Mode (obviamente, no esas espantosas versiones de Marilyn Manson y Hillary Duff), entonces pensé en la primera vez que salimos, cuando usaste el vestido rosa con flores y te dije que eras una princesa robada de algún cuento, contrastaba tu atuendo con mi espantoso traje negro acompañado de camisa (negra también por supuesto, porque desde ese entonces, el luto era mi forma de vida). Avanzó la siguiente canción Call All the Ships to Port de The Covenant (grupo que desde mi parecer solo ha conseguido ese éxito en toda su carrera) y con esta llego el añoranza de la primera vez que perdimos la consciencia juntos, embriagados entre copas de vino y una cantidad industrial de estupefacientes, por un momento estuvimos juntos sin estarlo o tal vez, estábamos tan juntos que perdimos la noción de cualquier individualidad y cuando salió el sol, volvimos a nuestros respectivos cuerpos con la desagradable sensación de haber consumido demasiado.
Sigue Mirai Iro de Plastic Tree (ese cantante japonés es un desafío a la naturaleza pues no conforme con ser demasiado "bonito" para ser hombre, se atreve a desafiar al tiempo luciendo más joven que yo a pesar de tener 7 años más) Entonces vino a la primera pelea, cuando permitimos que la duda se alojara en lo nuestro (cuando los teléfonos y correos se volvieron formas de control), cuando los perfiles mostraron lo que deseábamos y no lo que éramos.
Después se agotó la batería y entonces la lista termino por hoy.

martes, 26 de julio de 2011

Dejando todo (Para H.A.)

“Nunca abandonaré estas luminosas esperanzas, decía siempre (Virginski) con voz apagada”
Los Demonios de Dostoievsky


Si de algo debo sentirme dichoso, es de que vuelvan a sonreírte los autos y que puedas volver cantar como al principio lo hacías.
Vivo de las teorías (me encantan las formulas y leyes), y supongo que de tu ausencia, ya tengo una nueva tesis, tu mundo era de poesía y Shakespeare (con Romeo y Julieta), mientras que el mío más sombrío; debatía entre silogismos y Dostoievsky (Con Demonios) porque tu eras como la dulce Julieta que pronunciaba "enseñame a olvidarme de pensar"y yo como el manipulador Verjovensky ocupado en sus divagaciones intelecutales "En cuanto un hombre se enamora o funda una familia siente ya el deseo de propiedad privada. Nosotros acabaremos con este deseo; recurriremos a la embriaguez, la calumnia, la delación; recurriremos a la depravación más extremada; estrangularemos a todo ingenio ya en su infancia", siempre envuelto en las conspiraciones. Mientras tu ipod se llenaba de baladas indie y el pegajoso pop ochentero, el mío solo tocaba synthpop de los noventa y las voces chillonas del J-pop que mi prima enviaba de Japón (porque tu extrañabas las tierras latinas de Alcobendas y yo en cambio, sentía deseos de vivir en Sendai).
Tal vez el error fue el de otorgarnos un calificativo, porque los calificativos limitan y extravían (¿Para amar se requiere un amante?), si tan sólo hubiera dejado de hablar de números y fórmulas para simplemente dejarme llevar por tu canto...
Que sigan los escorpiones en las cavernas y los chapulines en las praderas, que siga la alegría en tu corazón y la melancolía ocupe el mío, que el chantaje no vuelva a tu vida y que tu próximo "nos" no se obsesione con el polvo de tus huellas, que tu aroma no sea una carga sino una bendición, porque siempre lo fuiste, aunque no supe reconocerlo antes.
Hoy aprendo a Ser y dejar de ser, que tu recuerdo siga vivo en mi mente pero nuestro futuro no vuelva cruzarse porque nada bueno nacería de ello, que aquella noche donde los conejos fueron testigos quedé como un recuerdo más (ni más ni menos especial que tantos otros). No me despido porque quiero seguirte escribiendo, pero esta vez será diferente, esta vez no usaré guiones ni formularios, de ahora en adelante no escribiremos para nosotros sino para ellos, para aquellos que conscientes de su imposibilidad jueguen en los mundos del "tal vez".

jueves, 21 de julio de 2011

La búsqueda

A veces suceden ridiculeces, sinsentidos que nos alegran por un instante la existencia, recuerdo con singular extrañeza uno bastante especial:

Transcurrían los primeros días del curso de literatura en la preparatoria (a veces me preguntó como demonios fui a dar a esa escuela cuyo nombre se obtiene abreviando en cinco letras y el resto correspondiente a la ubicación geográfica). La maestra tenía desvaríos mentales dignos de un interno del Hospital Psiquiátrico José Sayago, y a menudo imponía trabajos absurdos sobre libros que rara vez valía la pena leer, bueno en este caso la obra sobre la que se trabajaría era "La Búsqueda" de Alfonso Lara Carrillo, por supuesto que el valor literario de la obra citada es en el mejor de los casos: escaso, sin embargo aquélla fémina que se jactaba de poseer vastos conocimientos sobre el noble arte literario, poseía también una mentalidad similar a la de un cromagnon y no hubo manera de hacerle cambiar de opinión.
Enojado por tener que trabajar con "eso" decidí limitarme a buscar una sinopsis y simplemente añadirle generalidades que pudieran suponer un "extra" suficiente para considerarlo un escrito de mi autoría. Faltaba un día para entregar mi "tratado" cuando un compañero se acercó para preguntarme si podría prestarle el libro para que él elaborará su trabajo, debo admitir que este compañero a quien calificaré de "mequetrefe" poseía un intelecto similar al de los protozoarios y no satisfecho con ello la naturaleza le privo del sentido común, en fin, decidí hacer una jugarreta y le dije con singular seriedad: -No compre ese libro, existe una película que es una muy buena adaptación y preferí verla antes- intrigado mi interlocutor me pregunto: -¿Cómo se llama la película?- a lo que respondí -La Búsqueda (el título en inglés es "The Quest" y no recuerdo el director de semejante bodrio, pero si que actúa Jean Claude Van Damme, por supuesto que la película que menciono poco o nada tiene que ver con el libro pues trata sobre un torneo de artes marciales que tiene lugar en una "ciudad prohibida china", mientras que la novela de autosuperación no menciona siquiera la palabra combate)-.
Cuando la maestra solicitó la entrega, pregunté a mi no muy brillante camarada si había podido conseguir la película, a lo que respondió mostrando un engargolado de siete hojas a triple espacio con letra dieciséis y una hoja blanca entre la portada y el texto para "darle presentación", no pude contener mi risa y le dije: -Te dije que era mejor así- Posteriormente cuando recibimos la calificación, mi trabajo obtuvo un 88 lo que me provoco cierta satisfacción pues mi supuesta "deshonestidad" no había sido descubierta, esperando reírme un poco me acerqué a quien había prestado "ayuda" para descubrir con horror que su calificación era de 100, concluyendo con toda seguridad que la mujer que se otorgaba a si misma el calificativo de personal docente, ni siquiera se tomaba la molestia de leer. Consciente de que exhibirla ante la clase no supondría beneficio alguno y por el contrario significaría enemistarme con alguien a quien de por sí, yo no le era simpático, me quede en silencio.
Posteriormente comenté este suceso con un amigo a quien entre risas le decía: -La mujer esa esta tan loca que seguramente pensó: ¡Que magnífico trabajo¡ La metáfora que representa la adversidad en un mongol de dos metros (el antagonista de la película es un mongol gigante que casi aplasta a Van Damme) es digna de todo un literato de avanzada, además la meta se simboliza en un dragón de oro que habrá de ser entregado solo al vencedor-

Advertencia: Si en verdad le interesa la película le sugiero no verla, se trata de un espantoso churro lleno de coreografías (que si bien es cierto, son graciosas, no compensan el resto del filme, si aun así desea proceder recomiendo buscar el trailer en youtube antes de cualquier visita a un expendió de películas)

martes, 12 de julio de 2011

Lazos (para H.A.)

Aun permanezco atado a ti, son cadenas de acero las que mantienen mi pensamiento centrado en tu rostro, aun te amo y para mi el amor no es un consuelo sino el demonio que me hace creer en lo imposible, porque has de saber que ansío verte de nuevo, y daría mi existencia por besarte otra vez en los labios (podría dar la vida, pero actualmente mi estado se asemeja más al de cadáver con funciones orgánicas, un moderno Lázaro que espera tu llegada para levantarse ante el autoritario llamado).
¿Puedes ser libre siendo esclavo? Aun no lo sé, deseo reafirmar mi libertad amándote ¿Qué sentido tiene amar al que te ama? El verdadero amor es aquél nacido del desprecio y la indiferencia, en pocas palabras, las cadenas me liberan (Qué fácil sería hacerte a un lado y llenar tu espacio con alguien más, y aunque lo intentará nadie es como tú, nadie me ha hecho enloquecer al mismo grado y créeme, lo agradezco sinceramente).
¿Cuándo se volvió un martirio el amar y un placer prohibido el odiar? Debes saber que aun espero hallarte a mi lado con cada amanecer, soy un chantajista (ya debes haberte dado cuenta), me aferro con fervor desmedido a la pueril idea de que mi amor te "obliga" a corresponderme, al menos semejante juicio hace su aparición en las febriles noches de este neurótico que bien desearía permanecer anónimo pero que sin embargo, tiene un denominador.
Te conté que deseaba ser un escorpión y tengo mis motivos, el escorpión es el perfecto ejemplo de la misantropía, si un macho ve a otro macho el enfrentamiento será a muerte, si el mismo macho tiene contacto con una hembra, la hembra lo devorara después de utilizarlo y finalmente las crías, en un acto de supervivencia y amor, se alimentan de su madre, la soledad del escorpión le garantiza la supervivencia mientras que la convivencia con su especie marca el final, ¿Seremos los humanos tan diferentes? Aun así resulta interesante que estos arácnidos prefieran una rápida muerte en compañía que una larga vida en soledad ¿Y si mi amor fuera la sentencia de muerte? Tu ausencia me pesa tanto como la muerte misma, porque extraño todo de tí, añoro pintarte las uñas de los pies, añoro tus noches de insomnio, incluso, tus insultos.

miércoles, 6 de julio de 2011

El Refugio

Cuando el mundo me lastimo lo construí, cada ladrillo de la estructura me protegía de la crueldad de los otros, lo hice sin ventanas porque me harté de verlos, tan vacíos y torpes, ignorantes de su infelicidad. Hice de ese espacio mi mundo, y cuando llegaste te abrí la puerta cual si fueras una amiga de toda la vida, y dentro creí que seríamos algo, pero nunca fue así, ese lugar nunca te significo nada, como tampoco yo, cuando me di cuenta, el daño estaba hecho, cada pared tenía tu aroma, el piso guardaba las huellas de tus pisadas, ese recinto ya no era mío.
Extravié las llaves para nunca volver a entrar, me arranque los ojos para no hallar más la senda que guiaba a la entrada, y entonces comprendí que aquel espacio antes grato representaba el peor de los infiernos, el simple hecho de recordar tu presencia en lo que antes llamaba mi santuario me llenaba de angustia.
Siempre errante, siempre inseguro y tristemente, siempre enamorado de ti, harto del absurdo presente en tus palabras, ese absurdo materializado en la destrucción de los soportes de mi antes querido espacio, porque ahora no tengo a donde huir, donde quiera que vaya la sombra de tu hipocresía me persigue, y llevo en el cuerpo las llagas provocadas por ese falso "te amo" que solías pronunciar con frecuencia.