jueves, 21 de julio de 2011

La búsqueda

A veces suceden ridiculeces, sinsentidos que nos alegran por un instante la existencia, recuerdo con singular extrañeza uno bastante especial:

Transcurrían los primeros días del curso de literatura en la preparatoria (a veces me preguntó como demonios fui a dar a esa escuela cuyo nombre se obtiene abreviando en cinco letras y el resto correspondiente a la ubicación geográfica). La maestra tenía desvaríos mentales dignos de un interno del Hospital Psiquiátrico José Sayago, y a menudo imponía trabajos absurdos sobre libros que rara vez valía la pena leer, bueno en este caso la obra sobre la que se trabajaría era "La Búsqueda" de Alfonso Lara Carrillo, por supuesto que el valor literario de la obra citada es en el mejor de los casos: escaso, sin embargo aquélla fémina que se jactaba de poseer vastos conocimientos sobre el noble arte literario, poseía también una mentalidad similar a la de un cromagnon y no hubo manera de hacerle cambiar de opinión.
Enojado por tener que trabajar con "eso" decidí limitarme a buscar una sinopsis y simplemente añadirle generalidades que pudieran suponer un "extra" suficiente para considerarlo un escrito de mi autoría. Faltaba un día para entregar mi "tratado" cuando un compañero se acercó para preguntarme si podría prestarle el libro para que él elaborará su trabajo, debo admitir que este compañero a quien calificaré de "mequetrefe" poseía un intelecto similar al de los protozoarios y no satisfecho con ello la naturaleza le privo del sentido común, en fin, decidí hacer una jugarreta y le dije con singular seriedad: -No compre ese libro, existe una película que es una muy buena adaptación y preferí verla antes- intrigado mi interlocutor me pregunto: -¿Cómo se llama la película?- a lo que respondí -La Búsqueda (el título en inglés es "The Quest" y no recuerdo el director de semejante bodrio, pero si que actúa Jean Claude Van Damme, por supuesto que la película que menciono poco o nada tiene que ver con el libro pues trata sobre un torneo de artes marciales que tiene lugar en una "ciudad prohibida china", mientras que la novela de autosuperación no menciona siquiera la palabra combate)-.
Cuando la maestra solicitó la entrega, pregunté a mi no muy brillante camarada si había podido conseguir la película, a lo que respondió mostrando un engargolado de siete hojas a triple espacio con letra dieciséis y una hoja blanca entre la portada y el texto para "darle presentación", no pude contener mi risa y le dije: -Te dije que era mejor así- Posteriormente cuando recibimos la calificación, mi trabajo obtuvo un 88 lo que me provoco cierta satisfacción pues mi supuesta "deshonestidad" no había sido descubierta, esperando reírme un poco me acerqué a quien había prestado "ayuda" para descubrir con horror que su calificación era de 100, concluyendo con toda seguridad que la mujer que se otorgaba a si misma el calificativo de personal docente, ni siquiera se tomaba la molestia de leer. Consciente de que exhibirla ante la clase no supondría beneficio alguno y por el contrario significaría enemistarme con alguien a quien de por sí, yo no le era simpático, me quede en silencio.
Posteriormente comenté este suceso con un amigo a quien entre risas le decía: -La mujer esa esta tan loca que seguramente pensó: ¡Que magnífico trabajo¡ La metáfora que representa la adversidad en un mongol de dos metros (el antagonista de la película es un mongol gigante que casi aplasta a Van Damme) es digna de todo un literato de avanzada, además la meta se simboliza en un dragón de oro que habrá de ser entregado solo al vencedor-

Advertencia: Si en verdad le interesa la película le sugiero no verla, se trata de un espantoso churro lleno de coreografías (que si bien es cierto, son graciosas, no compensan el resto del filme, si aun así desea proceder recomiendo buscar el trailer en youtube antes de cualquier visita a un expendió de películas)

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