“Nunca abandonaré estas luminosas esperanzas, decía siempre (Virginski) con voz apagada”
Los Demonios de Dostoievsky
Si de algo debo sentirme dichoso, es de que vuelvan a sonreírte los autos y que puedas volver cantar como al principio lo hacías.
Vivo de las teorías (me encantan las formulas y leyes), y supongo que de tu ausencia, ya tengo una nueva tesis, tu mundo era de poesía y Shakespeare (con Romeo y Julieta), mientras que el mío más sombrío; debatía entre silogismos y Dostoievsky (Con Demonios) porque tu eras como la dulce Julieta que pronunciaba "enseñame a olvidarme de pensar"y yo como el manipulador Verjovensky ocupado en sus divagaciones intelecutales "En cuanto un hombre se enamora o funda una familia siente ya el deseo de propiedad privada. Nosotros acabaremos con este deseo; recurriremos a la embriaguez, la calumnia, la delación; recurriremos a la depravación más extremada; estrangularemos a todo ingenio ya en su infancia", siempre envuelto en las conspiraciones. Mientras tu ipod se llenaba de baladas indie y el pegajoso pop ochentero, el mío solo tocaba synthpop de los noventa y las voces chillonas del J-pop que mi prima enviaba de Japón (porque tu extrañabas las tierras latinas de Alcobendas y yo en cambio, sentía deseos de vivir en Sendai).
Tal vez el error fue el de otorgarnos un calificativo, porque los calificativos limitan y extravían (¿Para amar se requiere un amante?), si tan sólo hubiera dejado de hablar de números y fórmulas para simplemente dejarme llevar por tu canto...
Que sigan los escorpiones en las cavernas y los chapulines en las praderas, que siga la alegría en tu corazón y la melancolía ocupe el mío, que el chantaje no vuelva a tu vida y que tu próximo "nos" no se obsesione con el polvo de tus huellas, que tu aroma no sea una carga sino una bendición, porque siempre lo fuiste, aunque no supe reconocerlo antes.
Hoy aprendo a Ser y dejar de ser, que tu recuerdo siga vivo en mi mente pero nuestro futuro no vuelva cruzarse porque nada bueno nacería de ello, que aquella noche donde los conejos fueron testigos quedé como un recuerdo más (ni más ni menos especial que tantos otros). No me despido porque quiero seguirte escribiendo, pero esta vez será diferente, esta vez no usaré guiones ni formularios, de ahora en adelante no escribiremos para nosotros sino para ellos, para aquellos que conscientes de su imposibilidad jueguen en los mundos del "tal vez".
pronto...
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